lunes, 8 de abril de 2013

500 AÑOS DE PRESENCIA NAVARRA EN ANTIOQUIA PARTE II



NAVARROS EN ANTIOQUIA SIGLO XVII
A principios de este siglo comenzaron los navarros a unir esfuerzos y conformar grupos constituidos a partir de vínculos de parentesco, amistad y paisanaje, los cuales procuraban a sus afiliados servicios, mediaciones, influencias, estima y centralidad política. Lo anterior tiene repercusión en América con el aumento de navarros que comienzan a surgir y destacarse en altos puestos de la administración colonial.
Para cuando viajan al nuevo continente algunos de ellos ya provenían de familias que habían salido de las comarcas navarras y se habían ubicado en otras de la península, fueron grupos familiares que participaban en la carrera económica y política ofrecidos por la corona. Por ello muchos de los navarros migrados al Nuevo Mundo habían nacido o se encontraban residenciados en las principales ciudades económicas y políticas de la península como por ejemplo los puertos del sur.  
Como lo ilustra el ejemplo de Francisco de Berrio, cuya familia heredera del solar navarro de los Berrio, se había asentado en el sur de la península por estar dedicados al comercio trasatlántico. Francisco de Berrío fue nombrado para el cargo de Gobernador de Antioquia, por esta razón emigró en 1616 al Nuevo Mundo para cumplir dicho cargo. El nuevo gobernador viajó en compañía de varios criados entre los que se encontraban los navarros Esteban Fernández de Aldabarrena, oriundo de Mendigorria y Juan de Arregui Albéniz, oriundo de Olazagutía. Seguramente recomendados por las clientelas familiares en las que estaban inscritos personajes como el designado gobernador de Antioquia, en contraprestación debía procurar brindarles a sus criados una esmerada educación, la oportunidad de emprender algún negocio o de ubicarlos en algún puesto u oficio privilegiado en el gobierno de Antioquia.
De esta red de funcionarios de origen navarro que vinieron a ejercer los oficios como los de regidores, empleados de la gobernación o funcionarios de los reales ramos (real hacienda o reales estancos), entre otros, encontramos en 1628 al contador Agustín Tirapu, posiblemente originario del pueblo del mismo nombre en Navarra, quien venía a desempeñar el cargo de contador de la Real Hacienda en la ciudad de Zaragoza proveído en 1627.
Por esta misma época vino Ventura Maya quien desempeñó algunos cargos de gobierno, especialmente en Medellín, Ventura había nacido en Santafé capital de la audiencia del mismo nombre, descendía de un antiguo linaje navarro por parte de su padre Domingo de Maya y Enderiz, quien era oriundo de Pamplona. Ventura se casó en Antioquia con Juana de Acebedo Latorre, dejando una familia que extendió este apellido navarro por toda la región paisa.
Para finales del siglo los navarros, en especial los baztanéses, habían logrado consolidar una red comercial, política y clientelar de considerable importancia entre Europa y América. Gracias a ello se dio la presencia de numerosos comerciantes del Baztan en América, como en el caso de Antioquia, Francisco de Saldarriaga Irigoyen, quien arribó al Valle de Aburra a finales del siglo XVII y efectuó nupcias en enero de 1682 con Catalina de Castrillón, hija de la acaudalada dama María Vásquez Quadramiros. De esa unión dijo haber recibido por dote 6.000 pesos en bienes, como las propiedades recibidas en San Diego donde poseía un trapiche operado por 30 esclavos y 250 reses que pastaban.
Saldarriaga se convirtió en un acaudalado comerciante y propietario de finales de este siglo, su mayor prestigio se basaba en sus negocios y vínculos que efectuaba como prestamista, compadre y albacea de vecinos de muy variado rango. Sus continuos viajes a Cartagena y Sevilla lo convirtieron en gerente de operaciones comerciales en las que los vecinos confiaban sus dineros, en correo de encomiendas y en mensajero. En sus viajes a la península entre 1688 y 1696, los vecinos que aspiraban a un titulo o cargo prominente le extendieron poderes generales y particulares. 
Pero también se dedicó a la administración pública pues además de ser Sargento Mayor, fue nombrado en 1685 en Medellín como Alcalde Menor, unos años más tarde llegó a ocupar la Alcaldía Mayor, pero sólo por un año, por su muerte acaecida en 1703.
A finales del siglo también se establecieron en Antioquia otros navarros que fundaron familias, empresas, desempeñaron cargos públicos, eclesiásticos, militares o fueron simples pobladores, entre ellos tenemos a José Echagüe y Andía, oriundo de Artajona, Agustín de Espinar Ardaiz, oriundo de Pamplona y Antonio de Legarda, oriundo de Legarda.
Así la colonia de navarros se fue acrecentando a finales del siglo XVII, cuando se presentó una mayor inmigración de individuos solteros procedentes del Reino de Navarra, que vinieron a establecer negocios relacionados con el comercio o cumplir cargos de la administración peninsular en Antioquia, llegando a su mayor grado de inmigración en el siguiente siglo XVIII.
Sin embargo muchos linajes navarros del siglo XVII como los Saldarriaga, Berrío, Maya o Fernández de Arrabarena se desacatan en la actualidad en Antioquia, los cuales además dejaron en la región una historia y un legado que dan muestra de un pueblo pujante, de gente valiente, emprendedora, arraigada a las costumbres y con una conciencia de pueblo histórico; lo anterior porque fueron muchas las tradiciones y valores que los navarros traspasaron en este su nuevo hogar, transferidos desde las montañas pirenaicas y los llanos del sur navarro a las empinadas montañas antioqueñas. 
Autor: Jon Ricaurte