viernes, 3 de junio de 2016

Los apellidos vascos en Antioquia durante el siglo XVI

Desde el siglo XVI, fecha en la que se comienza la colonización europea en Antioquia, los vascos hicieron una presencia importante. Esto lo confirma algunos de los apellidos vascos que vinieron a Antioquia durante este siglo algunos se quedaron entre nosotros y de ellos descendemos miles de antioqueños, mientras que otros por algún motivo desaparecieron y hoy se encuentran extintos. 
 

Centro de Estudios Vascos de Antioquia

lunes, 9 de mayo de 2016

La colonización vasco-antioqueña en el sur cafetero

El escritor y pintor argentino Ernesto Sábato decía en referencia a Manizales que solo a unos descendientes de vascos se les ocurría hacer una ciudad en un lugar tan remoto y montañoso. Su afirmación no fue hecha a la ligera pues era ya conocida en su época las hazañas de los colonizadores paisas que predominaron en la geografía humana que pobló todo el sur de Antioquia y se extendió hasta el norte del Valle del Cauca.
Así la cultura paisa (Antioquia, Caldas, Quindío, Risaralda y Norte del Valle) fue la que predominó en esos valles y montañas que bordearon el noroccidente de la masa continental, pues nacieron en una época en donde los antioqueños se sentían estrechos en su patria y decidieron, mucho antes de la colonización del oeste americano, expandirse a los territorios de frontera en todos los puntos cardinales.
En el norte, sur, oriente y occidente se exportó la cultura paisa antioqueña gracias a la aventura de numerosos colonos que con hachas, frente en alto y voluntad de hierro se dieron a la tarea de colonizar los valles escarpados de las cordilleras andinas.
Y tal como lo intuyó el argentino Sábato este proceso fue obra de vascos pues en este proceso los descendientes de euskaros jugaron un papel primordial, y aunque poco se sepa, aún queda huellas que los identifican como grandes colonizadores.
Por ejemplo las concesiones de tierra más importantes que colonizaron el sur y el oriente de Antioquia tienen todas apelativos euskaros: Arbeláez, Aránzazu y Echeverri. La primera de ellas fue otorgada a Ventura de Arbeláez,  la segunda a la familia del Gobernador de Antioquia de origen alavés José María de Aránzazu y la última entregada a los descendientes de vascos Gabriel Echeverri, Juan Uribe y Alejo Santamaría.
Estas más adelante se convirtieron en eje central de la expansión antioqueña hacia las riveras de la cordillera central, donde se fundaron ciudades, pueblos y familias que más adelante formarían parte del Estado de Antioquia decimonónico y que fueron la base del desarrollo económico de esta región, en cuyos principales producto se encontraba el comercio, oro y café.
La concesión Arbeláez fue una de las primeras que se dieron en la región. Nombrada con el apelativo de un guipuzcoano oriundo de Castillo de Irún, Juan de Arbelaiz, migrado a América en el siglo XVII y que más adelante cambiaria a la forma de Arbeláez.
La concesión de tierras que lleva este apellido fue de gran importancia por ser una de las primeras que se otorgaron sobre tierras baldías en Antioquia. La noticia que se tiene de esta data del siglo XVIII, cuando el visitador de la provincia de Antioquia, el asturiano don Antonio Mon y Velarde, traslado la población San Carlos de Priego, fundada el 14 de Agosto de 1786 por el señor Francisco Lorenzo de Rivera.
Allí recibió la constancia de que don Ventura de Arbeláez posee una merced de tierras de 5 estancias, cada una con una legua en el sitio llamado La Vieja (actual río San Carlos), de ahí que su nombre quedará ligado para siempre a estas tierras.
En épocas posteriores esta área fue clave para la expansión de los territorios de frontera dedicados a la economía agrícola de los valles fértiles del oriente antioqueño, que luego dieron paso al el surgimiento y consolidación de algunas localidades y de la sub-región hoy es llamada del mismo modo.
Por su parte la concesión Aránzazu fue una de las más importantes y fue otorgada en honor al gobernador José María de Aránzazu, nieto del alavés Juan Blas de Aránzazu y de Lucia Jerónima Tornero. Quien asumió la gobernación en junio de 1832 e instaló más tarde las primeras sesiones de la Cámara de la Provincia de Antioquia.
Fue importante la labor colonizadora que se efectuó durante su administración, ya que se crearon los municipios antioqueños de Campamento, Cocorná, Ebéjico, Entrerríos, Girardota y Liborina. Además este gobernador fue gran precursor de la carretera al mar, antiguo sueño antioqueño de encontrar una salida al océano atlántico desde el interior montañoso.
La concesión Aránzazu comprendía la merced de tierras perteneciente al gobernador José María de Aránzazu que estaba ubicada entre las quebradas Pacora y el río Paso. Posteriormente su hijo Juan de Dios Aránzazu, antioqueño nacido en La Ceja en 1788, se le otorgó una concesión que ampliaría enormemente la heredada por su padre, extendiéndose hacia todos los puntos cardinales. Esta abarcaba desde los predios “que queden encerrados por los ríos San Lorenzo y Paso al Norte, Chinchiná al sur, río Cauca al occidente y la cima de la cordillera oriental al oriente”.
Posteriormente con la invasión de colonos en las tierras de la Concesión Aránzazu, surgieron los pueblos antioqueños de Salamina (1825), Pácora (antes Arma Nuevo, 1832), Neira (1842), Manizales (1849) y Santa Rosa de Cabal (1844).
Por su parte la concesión denominada Echeverri se originó cuando Gabriel Echeverri, Juan Uribe y de Alejo Santamaría, recibieron del gobierno en 1835 alrededor de 160.469 fanegadas de tierra comprendidas entre el río Cauca, San Juan y Arquía. Los tres individuos eran descendientes de vascos: Echeverri descendía de Pedro Echeverri Eguía y Viasi, oriundo de Fuenterrabía, en Guipúzcoa. Uribe de Martín de Uribe Echavarría oriundo del Valle de Léniz, también en Guipúzcoa. Mientras que Santamaría, provenía de solares vascos y navarros establecidos en el Valle de Mena, muy cercano a las Encartaciones vizcaínas.
Estos empresarios y colonos iniciaron la construcción de haciendas agrícolas y hatos ganaderos, y también participaron en la explotación minera, incentivando a numerosos colonos a establecerse en sus lotes baldíos lo que valorizó sus propiedades y creó un floreciente comercio, una vigorosa agricultura y ganadería.

miércoles, 6 de abril de 2016

VASCO-PAISAS

El vizcaíno Francisco de Abrisqueta, dijo lo siguiente en 1983 en referencia al ascendente vasco del pueblo antioqueño: Se ha dicho con razón que los vascos dieron una importante a la riqueza antioqueña que puebla la cordillera central del país, en los departamentos de Antioquia y Caldas. Así lo demuestran los apellidos de tantas familias de la montaña, y la idiosincrasia libre, particularista y tradicional de la sangre de los Aguirre, Alzate, Aranza, Arbeláez, Aristizábal y Arroyave, de los Arrubla, Arteaga, Atehortúa, Avendaño por solo enumerar algunos de los apellidos antioqueños de la primera letra del abecedario.
 
 
 

viernes, 28 de agosto de 2015

Los Vascos en Antioquia durante el Reinado de los Austrias, 1510-1700




Título: Los Vascos en Antioquia durante el reinado de los Austrias
Autor/a: Jon Alejandro Ricaurte Cartagena
Páginas: 253
Idioma: Castellano
Colección: Los Vascos en Antioquia
Precio: 50.000 pesos
ISBN: 978-958-46-6899-8
Fecha de publicación: 2015
Editor: C.E.V.A. / Centro de la Cultura Vasca Gure Mendietakoak
Detalles: Incluye CD-ROM con un índice onomástico de los vascos más importantes que vinieron durante los siglos XVI y XVII.
Portada: La portada es en forma de una carta del siglo XVI con un sello real en relieve con el Lauburu o símbolo vasco.  
Contacto: culturavascoantioquia@gmail.com y centroestudiovascoantioquia@gmail.com  

sábado, 11 de julio de 2015

Algunas familias completas de vascos migradas a Antioquia en los siglos XVI y XVII

Respecto a los vascos encontramos en el primer caso cuatro familias de este origen que vinieron completas –padre, madre e hijos–, establecidas en el territorio antioqueño. Son llamativos los casos de los Taborda y los Salinas, de origen vizcaíno y alavés respectivamente, pues en ambos casos se tienen como los primeros clanes familiares vascos que vinieron a la región.

A finales del siglo XVI y a principios del siguiente, se establecieron otras dos familias completas, esta vez, de origen guipuzcoano, una encabezada por Pedro de Chavarría y la otra compuesta por Pedro Pérez de Aristizábal, que vino para ejercer como gobernador de Antioquia.

viernes, 19 de junio de 2015

VASCOS QUE VINIERON CON EL ALAVÉS PASCUAL DE ANDAGOYA

Siguiendo sus empresas de conquista y poblamiento encontramos un número significativo de vascos que salieron desde Panamá, penetraron el Darién y se dirigieron hacia el interior del subcontinente. Este grupo realizó este trayecto abriéndose paso entre selvas, montañas y ríos, entablando relaciones de amistad o guerra con las naciones de indios que habitaban el territorio.
Andagoya en 1538 viajó a España para obtener el título de gobernador del Río San Juan, lugar donde se habían avecindado un núcleo importante de vascos entre pobladores, funcionarios públicos y comerciantes tales como:
Francisco de Idiáquez, Juan Ortiz de Zárate, Juan de Perea, Andrés de Salazar, Pedro de Salazar, Cristóbal de Salinas y Yuste de Montoya.

domingo, 20 de abril de 2014

VASCO-ARGENTINOS EN MEDELLÍN: TANGO, FUTBOL Y PARRILLA

Continuando con la serie sobre los argentinos de ascendencia vasca migrados a la ciudad de Medellín, de la que ya hemos hablado bastante sobre el ciclista, entrenador y comentarista deportivo Julio Arrastía, apodado “el vasco”, encontramos en esta población algunas curiosidades que ameritan dedicarle unas cuantas líneas más.
No vamos a hablar de argentinos con apellidos vascos, pues apellidos vascos hay regados por toda América, especialmente aquí en Antioquia, donde el fenómeno es tan común que sólo mirando la guía telefónica encontramos que más de la mitad de las familias allí registradas son poseedoras de apellidos vascos.
La aclaración porque para ser vasco en América no basta sólo con portar un apellido que acuse raíces del arcaico y mágico euskera, sino que además se requiere ser consciente de ello, hacer un acto de reflexión, un esfuerzo por dotar de significado y sentido a una identidad extraviada, casi siempre caduca a la tercera generación. –conclusión a la que llegué después de haber conocido a Germán Isaza Echavarría en una conferencia sobre los vascos en Antioquia, en la que expresó un conocimiento de sus ascendentes al punto que sabía datos de las diez generaciones de Isazas y las once de Echavarrías que han pasado desde que vinieron de Euskal Herria a tierras antioqueñas–. 
Pues bien, además de argentinos con apellidos vascos los individuos que traigo a mención, pese a ser en algunos ya lejano su ascendente, acusaron, casi como el señor Isaza, una fuerte conexión con lo vasco.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Los vascos en el centenario del Deportivo Independiente Medellín, 1913-2013

Primer escudo del Medellín
Un grupo de ingleses que trabajaban en la construcción del ferrocarril de Antioquia trajo a principios del siglo XX a Medellín, una ciudad de unos 65.500 habitantes, un curioso deporte al cual se le denominaba futbol. 
Los parroquianos veían con curiosidad como aquellos trabajadores extranjeros, después de culminar sus labores diarias, se reunían en los terrenos baldíos de la ciudad, y una vez allí, divididos en dos grupos corrían como locos detrás de un extraño esférico elaborado con ocho parches de cuero. 
Hacia 1912, estos encuentros se llevaban a cabo en la ciudad principalmente en un campo deportivo que todos llamaban la "Cancha de los Belgas", nombre que se originó por obvias razones, a partir de la nacionalidad de sus primeros propietarios.  
Por estos años varios medellinenses, que entre curiosidad y deseo de copiar esta moda extranjera, pensaron en crear un club organizado que se enfrentara al Sporting, primer club antioqueño fundado por europeos, particularmente por belgas y suizos.

jueves, 29 de agosto de 2013

EN ANTIOQUIA MADRE SE DICE AMÁ Y PADRE TAITA



–Cuando me preguntan: Amá, ¿qué es el almuerzo? Yo contesto: Agua molida con viento raspao y la sobremesa es mirar el atardecer.

La anterior descripción aparece en una obra de las matronas antioqueñas Tola y Maruja que con humor describen en La era Uribe las vicisitudes y percances ocurridos durante el mandato de este presidente nacido en Antioquia.
Amá es la voz con la que en Antioquia nos referimos apaciblemente a nuestras madres, aunque es posible que se trate de un apocope de la palabra mamá, también es posible que haya sido heredada de los ancestros vascos que poblaron Antioquia desde la era colonial hasta principios del siglo XX.

domingo, 11 de agosto de 2013

Los constituyentes y dirigentes vascos de la fabulosa República Independiente de Antioquia


Agosto 11 del 2013

En homenaje a los docientos años de Independencia de la fantástica República Libre y Soberana de Antioquia 1813-1816

En 1808, el apresamiento de Fernando VII, la evolución de la guerra y los acontecimientos internacionales contribuyeron a crear un clima que apuntaba a un obligado cambio político, realizado a través de una convocatoria de Cortes.
A partir de 1810 en Antioquia se presentó una respuesta única y novedosa frente al vacío de poder, que se presentó con la elaboración de una etapa constitucional donde el pueblo antioqueño y sus representantes actuaron de forma consecuente con su principio de pueblo histórico, es decir, como una comunidad política histórica constituida bajo el dominio español durante casi tres centurias, y que por tanto, tenía plenos derechos de entablar una constitución en ausencia del Rey.

viernes, 19 de julio de 2013

LA RELACIÓN VASCO-ANTIOQUEÑA EN LA POESÍA PAISA


En Antioquia es muy común encontrar en las letras de sus más conspicuos y modestos escritores, referencias, menciones y relaciones a la presencia vasca en la región. En esencia hablan de nobles e hidalgos vascongados venidos a estas tierras como pobladores, colonizadores y fundadores de pueblos. Aventureros que migrados en estos parajes para dedicarse a las actividades comerciales y empresariales, pero también a la agricultura, la minería, la arriería y todas aquellas labores que requerían un trabajo esforzado, fundamental para habitar estos agrestes montes, selvas y valles andinos. Luis López de Mesa diría al respecto que aquellos que osaran adentrarse en estas “selvas y lomas abruptas” eran gentes valientes, rudas, testarudas y laboriosas pues el medio físico antioqueño “no era aperitivo de pusilánimes”, ni de especuladores, ni mucho menos holgazanes.