jueves, 7 de junio de 2012

LOS ARQUITECTOS Y LA ARQUITECTURA VASCA EN ANTIOQUIA

Templo Jesús Nazareno
Vicente Flumencio Galicia Arrue nació en Tolosa, Guipúzcoa, en 1901, hijo de Benjamín Galicia y Gutiérrez, natural de Villanueva de Duero y de Victoria Arrue y Aizpurua, natural de Tolosa.
Sus estudios sacerdotales los inició a temprana edad cuando se enroló en la comunidad religiosa claretiana, destacándose en la década de 1920, cuando fue nombrado sacerdote y director del seminario de Salvatierra. En 1926 el padre Galicia Arrue viajó a América para participar en las misiones que esta comunidad tenía en varios países americanos.

La habilidad como constructor del religioso claretiano es puesta a prueba en la ciudad de Medellín, donde el padre Galicia Arrue creó una de sus más conspicuas obras entre 1942 y 1945. Estamos hablando de la cripta y el templo de Jesús de Nazareno, iglesia ubicada sobre la céntrica avenida Juan del Corral de la ciudad de Medellín.
El arte de la construcción lo aprendió el presbítero vasco de su padre en Tolosa, llegando a perfeccionar su oficio en la congregación con la ayuda de maestros como Isidro Landa y los hermanos Rubio. Lo perfeccionó en sus obras realizadas en Chocó y Medellín, en esta última, alcanzó el título profesional de arquitecto cuando se presentó en un concurso organizado en la ciudad de Medellín para acreditar su profesión. 
Iglesia Carmelita de Frontino
Otro religioso vasco destacado por las obras arquitectónicas que dejó en Antioquia fue el carmelita Andrés Lorenzo Huarte, navarro, que vino a principios de siglo a Antioquia con un numeroso grupo de religiosos que provenían de Navarra y Euskadi. Esta comunidad se esparció por varios municipios antioqueños en los que dejaron obras de gran magnitud como catedrales, casas, monasterios, barrios y otros edificios civiles. Lorenzo Huarte, fue uno de los más destacados diseñadores y constructores de esta comunidad religiosa, ya que se encargó de los planos y construcción de la Basílica Menor de Nuestra Señora del Carmen en el municipio antioqueño de Frontino. De igual forma realizó los planos de los templos carmelitas en el municipio antioqueño de Sonsón y el templo de Nuestro Señor de las Misericordias, ubicado en el barrio Manrique de Medellín.

Barrio Carmelia en Antioquia
Iglesia Carmelita en Medellín
Iglesia Carmelita de Sonsón











Entre los arquitectos civiles tenemos a Juan Andrés Ormaechea, que nació en Mundaka, Vizcaya, en 1901, de allí, pasó a la ciudad de Bilbao, donde obtuvo en 1928 el título de ingeniero industrial. En 1940 llegó a la ciudad de Medellín a consecuencia del exilio, de inmediato en septiembre de ese mismo año registro la matrícula profesional de ingeniero No. 345. En esta ciudad Ormaechea conformó una empresa de construcción con dos antioqueños la cual tenía por nombre “Montoya, Gaviria y Ormaechea y Cía.”, a la que un tiempo después se les sumó el arquitecto antioqueño Antonio Mesa Jaramillo. 
La empresa constructora cosechó muchos logros ayudando de manera notable en la urbanización de Medellín en un periodo donde la ciudad estaba en acelerado crecimiento, construyendo barrios obreros, urbanizaciones y edificaciones públicas y privadas. Posteriormente Ormaechea se retiró para conformar con Antonio Mesa, uno de sus empleados con el que había establecido una buena amistad, la empresa llamada “Ormaechea, Mesa, Isaza y Cia.” Ormaechea y Mesa conformaron un buen equipo, ya que el ingeniero Ormaechea realizaba los cálculos y el arquitecto Mesa se encargaba del diseño arquitectónico. Entre sus más grandes obras se encuentran el Hipódromo San Fernando construido en 1948, el cual lamentablemente no puede observarse sino por medio de fotografías, pues ya no quedan vestigios materiales.
Estos tres arquitectos Lorenzo Huarte, Flumencio Galicia Arrue y Juan Antonio Ormaetxea dejaron una huella muy especial en su paso por Antioquia, monumentos colosos como las catedrales religiosas edificadas en los municipios de Sonsón, Frontino y Medellín. De igual forma, edificios civiles construidos por otros religiosos vascos como colegios, casas religiosas, seminarios, entre otras. 
A su vez, se sumaron a la arquitectura vasca dejada en Antioquia aquellas casas construidas por los inmigrantes vascos, por conservar éstas la arquitectura tradicional vasca, pero también, porque en algunas de éstas se pueden observar inscripciones en euskera, como la casa de la familia Mateos Larraona en la cual se puede leer la inscripción “gure etxe” y “leku eder”; otro ejemplo lo tenemos en la finca del maestro vizcaíno Jesús Arriola que a principios de siglo tenían la inscripción “izarmendi”, también conocemos otros nombres de fincas pertenecientes a familias más antiguas formadas en Antioquia en la época colonial, como las de varios miembros de la familia Echavarría que tenían los nombres de “Markina”, “Vizcaya” y “Etxegorri”, entre otras.
Muchos de estos edificios, como sucedió con el hipódromo San Bernardo, desafortunadamente fueron derribados, pero en barrios como el barrio Prado de Medellín, se conservan algunas casas construidas por la sociedad que formó Ormaechea, que junto con otros edificios como las imponentes catedrales antes mencionadas son testigos de una presencia vasca en Antioquia que se ha conservado en el tiempo.
Casa de Jesús Arriola
Autor: Jon Alejandro Ricaurte