lunes, 9 de julio de 2012

LOS ANCESTROS VASCO-ANTIOQUEÑOS DE GILBERTO ALZATE AVENDAÑO


Busto de G. Alzate en Medellín
Gilberto Alzate Avendaño nació en 1910 en la ciudad de Manizales, capital del Departamento de Caldas. Realizó sus estudios superiores en Medellín, graduándose en la Universidad de Antioquia en 1936 de Doctor en Derecho y Ciencias Políticas.  
Alzate Avendaño a los 20 años de edad comenzó su carrera política en las filas del partido conservador, sin embargo, sus opiniones mutaron y se convirtió en disidente de este partido, adoptando nuevas ideas y pensamientos influenciados por el catolicismo, los nacionalismos y populismos que circulaban en Latinoamérica en la primera mitad del siglo XX.
Creía en la verdadera libertad de la gran patria latinoamericana siguiendo los principios de Bolívar. Por tal motivo, en su pensamiento político se encuentran referencias al Libertador y a la idea de independencia material y psíquica de lo que él llamaba la “farmacopea internacional”, en palabras de Alzate Avendaño:

Las dimensiones de la empresa bolivariana, proyectada sobre el tiempo, no estaban al alcance visual de los ideólogos de pacotilla, sin sentido histórico, ni residencia en la tierra, cuyo oficio legislativo consistía en aforar formulas y recetas patentadas de la farmacopea internacional. Desde Francia y Estados Unidos les llegaban esas ideas reconstituyentes, en cápsulas verbales y frascos de vistosa etiqueta. Los tribunos jactanciosos acreditaban esos específicos de salud para las naciones, como si cada Estado no fuese un organismo funcionalmente diverso.

En sus líneas familiares estaba unido por todos lados con Antioquia, hay que recordar que Alzate Avendaño nació cinco años después de que Manizales fuera secesionado de Antioquia y se convirtiera en el Departamento de Caldas. Por esta vía podemos encontrar en Alzate Avendaño un nexo especial con sus ancestros vasco-antioqueños, descubiertos en dos obras muy especiales que leyó, el libro de Gabriel Arango Mejía llamado Las Genealogías de Antioquia y Caldas, donde ubicó sus ascendentes guipuzcoanos que provenían del capitán y minero Juan Ventura de Alzate Olais, quien desde San Sebastián emigró a Antioquia a mediados del siglo XVII. La segunda, fue la novela de Pío Baroja llamada La leyenda de Juan Alzate, donde Gilberto descubrió más sobre sus ancestros vascos según lo explica en una indagatoria en Manizales el 8 de octubre de 1943 ocasionada a raíz de haber participado en un paro de trasportes en calidad de apoderado y dirigente. Alzate Avendaño respondió de la siguiente manera cuando le preguntaron ¿Qué taras o antecedentes hereditarios tiene? 

Confieso que tengo algunos antecedentes familiares que me inquietan y que pueden contribuir a explicar mi peligrosidad extrema. Algunos de ellos los he leído en una novela de Pío Baroja, denominada La leyenda de Juan Alzate: Es la obra de un poeta aldeano que narra las viejas historias de su comarca. Los Alzate, al decir de Baroja, eran los parientes mayores del país vasco, tan viejos como el monte Larrún. Alzate, en vascuence, quiere decir abundancia de alisos. El aliso es un árbol mágico en la mitología centroeuropea. Por eso algunos han creído que el primer Alzate era un mito solar. Los fundadores del linaje vivían en una vieja torre, a orillas del Lamiocingo Erreca, un arroyuelo de las Lamias, que marcha a desembocar en el Bidasoa. Dicen las crónicas que uno de esos remotos abuelos, mató a un dragón que se escondía en una de las cuevas del monte Labiaga. Yo me temo que eso se herede. Según el señor Gabriel Arango Mejía, en sus genealogías antioqueñas, en la época de la conquista o la colonia vino a esta tierra el primer hombre de mi casta. Era un capitán llamado Juan Ventura de Alzate. Su hijo mayor tuvo el mismo rango en las milicias reales.

Referencias hacía los ancestros vascos de los antioqueños fueron frecuentes en esta época y se pueden encontrar en libros, investigaciones, artículos de revistas, archivos, documentos personales como cartas, postales, referencias y otros medios.
Lo anterior generó un clima de admiración, fraternidad y cordialidad del pueblo antioqueño hacía el pueblo vasco, por esta razón en Antioquia se presentó una integración exitosa de varias generaciones de vascos que migraron en este siglo XX, muchos de los cuales formaron familias en la montaña como los: Alzate Vizcarguenaga, Apodaca, Arostegui, Arriola, Arrastía, Clavería, Galdoz, Goicoechea, Gómez, Goñi, Irazábal, Irazusta, Iriondo, Larraona, Lekuona, Leoz, Linaza, Mateos, Ormaechea, San Vicente, Sarasa, Susaeta, Urriola, Urrutia, Zarategui, Zulaica y Zulategi, entre otros más como los centenares de religiosos vascos que hicieron presencia en este siglo en Antioquia.

Autor: Jon Ricaurte